miércoles, 05 de julio de 2006
En el pórtico del LII Certamen Internacional de Habaneras y Polifonía de Torrevieja

“En Cuba, la Isla hermosa del ardiente sol,
bajo su cielo azul,
adorable trigueña, de todas las flores
la reina eres tú”


Corría el 3 de Abril de 1874 y en plena Calzada del Cerro, barrio residencial de moda del siglo XIX habanero, en pleno corazón de la capital de la “Isla de la Islas”, Cuba, veía la luz primera uno de los más insignes e ilustres compositores que el género de la habanera haya podido conocer. Ya lo dijo el gran músico Emilio Grenet: “Habanera que haya extendido sus alas para conquistar lejanías y proclamar la autenticidad de nuestra expresión más legítimamente que la Habanera Tú de nuestro cubanísimo compositor Eduardo Sánchez de Fuentes, no se ha escrito jamás”. Efectivamente, hablamos del gran maestro Eduardo Sánchez de Fuentes, autor de la habanera que está considerada como el primer “hit” o “best – seller” de la música cubana y latinoamericana, “Tú”. Este compositor, discípulo de otros grandes de la música cubana como Jorge Anckerman o Ignacio Cervantes, con tan sólo dieciséis años de edad, en 1892, compuso su primera y más famosa composición que con el devenir de los tiempos se hizo popularísima en el mundo entero. Incluso, el maestro Sánchez de Fuentes, en una entrevista concedida a un periodista de la época muchos años después, le confesaba como admirando en una visita el Coliseo de Roma, quedó gratamente sorprendido al escuchar como una mujer ciega, interpretaba con su acordeón las notas de la celebérrima habanera “Tú”, en las inmediaciones de tan conocido monumento. Según sus propias palabras, “aquel suceso le proporcionó la mayor satisfacción recibida como compositor”. Y es que “Tú”, es una habanera con una preciosa historia tras de sí.
El escritor Eduardo Robreño, nos relata ese gran acontecimiento, que no por sencillo carece de importancia. Cuentan que aquella época, la adinerada familia cubana Abreu, acostumbraba a ofrecer elegantes fiestas en su residencia, en las que Marta Abreu ejercía como anfitriona de las mismas. Gustaban de invitar a lo más granado del panorama artístico, político y musical del momento, claro está que el afamado pianista Ignacio Cervantes estaba entre la nómina de asistentes. Pero curiosamente, en la fiesta del mes de Junio de 1892, celebrada en la mansión de Las Delicias (más conocida como la finca de Los Monos, por la ingente cantidad de animales de esta especie que logró reunir), no puede asistir y a modo de disculpa envía a un alumno suyo bastante avanzado, que además de estudiar derecho en la Universidad, destacaba por sus condiciones musicales. Nos estamos refiriendo a un jovencísimo Eduardo Sánchez de Fuentes que ante las peticiones del personal allí reunido decide interpretar para todos, la pieza que hacía muy poco tiempo acaba de componer en aire de habanera. Tal fue el éxito, que una de las asistentes a la velada, esposa del conocido señor Kholy, Renée Molina, famosa por su extraordinaria belleza, queda maravillada ante tan bonita música y pregunta al joven músico por el título de aquella sugerente melodía. La pieza interpretada por Sánchez de Fuentes, en realidad no tenía título, pero tras un momento inicial de duda, el joven Eduardo le contestó a la bella Renée, que esa obra se titularía “Tú”, en honor a su belleza singular. De esta forma quedó nombrada una de las más bellas composiciones en tiempo habanero que se han escrito.
Dos años más tarde, en 1894, su hermano Fernando Sánchez de Fuentes, puso la conocida letra que hoy se interpreta y conoce por doquier, pero curiosamente en ese momento, un farmacéutico de La Habana, le ofrece al compositor, la posibilidad de editar su habanera junto a un anuncio de su farmacia, regalándole seiscientos ejemplares y quedándose el empresario con cinco mil. A partir de entonces “Tú” estaría plasmado en partitura y empezaría a recorrer los atriles de medio mundo. En 1895, los emigrados políticos cubanos modifican su romántica letra y la transforman en canto revolucionario. En 1897, el Dr. José A. Ramírez Céspedes, propone una nueva letra para esta maravillosa música, que es entonada durante la Guerra independentista:
Cubanos: / Desde el cielo resuena una voz, /Para darnos valor/ En la lucha tremenda/ Que el sabio patriota/ Con gloria emprendió. /Martí,
Tu nombre venerado será,
Cuando la historia
Nos lo pueda enseñar.
En 1899 fue registra por vez primera en una grabación, por Chalía Herrera, la primera persona en grabar música en toda Latinoamérica y la tercera en el mundo. En 1937, fue interpretada por los Niños Cantores de Viena en su concierto en La Habana. Desde su composición hasta la actualidad han sido cientos y cientos de versiones las realizadas, incluso en ocasiones hasta con cambios de título incluido. En París se popularizó como “Te espero”, en México y Argentina se conocía por “Kon, la japonesita”, además de haber sido interpretada en Estados Unidos con ritmo de fox-trot con el nombre de “Kitty”. El 7 de Septiembre de 1944 fallece el maestro Eduardo Sánchez de Fuentes, y en su sepultura suena en su honor “Tú”.

Pero retrocedamos más en el tiempo, unos años antes de este hecho que relatábamos, concretamente en 1865, año del fallecimiento de Sebastián Iradier, otro genio de la habanera. En ese año, llega hasta México, otra de las habaneras universales, que había compuesto en 1855: “La Paloma”, estrenada entonces por Marieta Alboni. El conocido “Cuando salí de La Habana válgame Dios..” es popularizado en aquel país por la portentosa voz de la cantante de moda del momento, Concha Méndez, que poseía además grandes dotes interpretativas. Coincide que Maximiliano y Carlota, ocupan la cortísima en el tiempo, cátedra del Imperio. A ambos les encantan los conciertos de la Méndez, hasta el punto de trabar una buenísima amistad. Tanto es así, que la cantante cerraba todas sus actuaciones con “La Paloma” dedicándola a sus protectores. Repentinamente triunfa la Revolución y el emperador Maximiliano es apresado. Su esposa, Carlota, emprende camino hacia Europa solicitando la ayuda para su marido, al cual cree con vida. Mientras, en México, los contrarios a la Emperatriz, sabidos del gusto de ésta por la composición habanera de Iradier, inventan una letra burlesca que viene a decir: “si a tu ventana llega un burro flaco, trátalo con cariño que es mi retrato”, conociéndose esta versión como “La Paloma Liberal”. Cuando la política vuelve a sus cauces naturales y todo se tranquiliza, la artista Concha Méndez, vuelve a cantar en el Teatro Nacional de México, ante un entregado público que al final de su actuación le pide que cante “La Paloma Liberal”. Pero la gran Concha, luchando con la emoción le dice al público: “No voy a cantarla. Llevo en mi muñeca la pulsera que me regaló una infeliz mujer la primera vez que actué ante ella, y quiero respetar su recuerdo ya que hoy vive sola lejos de aquí. Ni yo ni mi pueblo mexicano hemos de insultar la memoria del marido, fusilado en Querétaro, ni la de una mujer a que sólo la adorna el martirio. ¡Matadme, si queréis. Prefiero la muerte a ser ingrata e infame!”. Besó la pulsera y cubrió su cara con las manos. Todo el público puesto en pie, gritó al unísono:“¡Viva Concha Méndez!” y ya nunca más le volvieron a pedir que la cantase.
El alavés Sebastián Iradier, será uno de los elementos consustanciales de esta historia habanera, pues suyo también era “El arreglito”, la enmascarada melodía que se encierra en la habanera de la ópera “Carmen” del francés George Bizet. Éste último, con el deseo de incluir toques hispanos a la ópera que estaba componiendo, incluye una habanera. Esta habanera, está inspirada en algunos momentos en la obra que antes apuntábamos del maestro Iradier. Bizet la retocó ligeramente creando la habanera de la ópera “Carmen”, pero pese a las modificaciones realizadas en la configuración de su melodía y pese a haberle dado un tratamiento distinto en su desarrollo, es indiscutible la presencia de Iradier en la “Carmen” de Bizet. Bizet estrena su ópera en 1875, diez años después de la muerte de Iradier en Vitoria. El musicólogo Lauro Ayestarán fechaba la publicación de “El Arreglito” en Madrid en 1840, aunque otras fuentes la sitúan en París en 1864. Ayestarán también afirma que Bizet la toma para su ópera creyéndola de origen popular y anónimo español, aunque es un dato que levanta ciertas sospechas cuando en la biografía de Iradier se nos habla de la amistad que le unió con Bizet.
Les propongo que hagamos un salto en el tiempo. Torrevieja, mitad del siglo XX, concretamente 1955, año singular para la ciudad de la Sal. Todo el pueblo, esperaba con ansias la llegada del verano para la celebración de algo que ya se venía anunciando, el I Certamen Nacional de Habaneras. Los coros locales del momento, la “Schubertiana” y “Educación y Descanso”, o popularmente conocidos como el “Zapato” y el “Apargate”, ya se encuentran organizándose y realizando ensayos con tal motivo. Es el mes de Febrero y un joven, llamado Ricardo Lafuente, conocido ya en la ciudad por su enorme talento musical, compone con veinticinco años la que es la séptima de sus habaneras, “Torrevieja”. Como él mismo ha contado en alguna ocasión, fue una composición hecha con el deseo de “aportar algo que perdurase a través de los años, algo que hiciera más grande nuestra ciudad”. Y vaya si lo logró. De esta forma nos ofreció la más hermosa de las canciones que hablan de la ciudad de Torrevieja. Una obra que es resultado de la admiración y el cariño por Torrevieja, plasmados en partitura musical. “Vi con gran sorpresa que en la habanera no hablaba mi espíritu solamente, sino Torrevieja entera”. El maestro Lafuente, en diez minutos escribió en partitura todo el amor que un torrevejense puede sentir por su Torrevieja. Rápidamente se la enseñó al recordado tenor local Tomás Payá, compañero de coro de Ricardo y éste a su vez, al llegar esa noche al ensayo les daba la noticia a sus compañeros coralistas. Al término del mismo, todos se dirigieron a casa del maestro Lafuente a escuchar la preciosa habanera que había escrito. A partir de ahí, los compañeros del coro le piden al maestro Francisco Vallejos, otro de los grandes nombres del mundo de la habanera, director de la Masa Coral Torrevejense de “Educación y Descanso”, que la pongan en atril y la ensayen. Justo casi un mes después, el día 22 de Marzo de 1955 la habanera es estrenada en el Teatro Nuevo Cinema de Torrevieja, con la intervención solista de Tomás Payá y acompañado por las voces de todo el coro y la coreografía de doce jóvenes que vestidas de pescadoras bailaron al compás de la nueva habanera. Después todo sería un éxito tras otro, hasta situar la habanera como una de las más populares del género. Cuando alguien dice la palabra “habanera”, enseguida viene a la memoria aquello de “Es Torrevieja un espejo…”. Y es que esta obra ha dado la vuelta al mundo, con decenas y decenas de grabaciones discográficas e interpretaciones en los lugares más insospechados. Ricardo Lafuente, con más de medio centenar de composiciones originales en el género de la habanera y la adaptación de muchas otras populares, se sitúa así como verdadera autoridad mundial del género de la habanera.
Ricardo Lafuente Aguado, se une así a Sebastián Iradier y Eduardo Sánchez de Fuentes, formando un verdadero cartel de lujo en lo que al mundo de la habanera se refiere. El compositor torrevejense es el más prolífico de cuantos existen, con composiciones como “Habanera Salada”, “La dulce habanera”, “Habana: ¡Te quiero”,”¡Qué lindo atardecer!, “En el bohío ha nacido un niño”, “Trinidad”, “La trenza de negra pancha”, “Son tus ojos”, “Con sabor a sal”, y un larguísimo etcétera.
Y curiosamente, a lo largo del artículo han aparecido tres composiciones que han marcado verdaderos hitos en la música y que sonaron ya en el I Certamen Nacional de Habaneras en Agosto de 1995. En el paseo Vista Alegre, en el escenario del Certamen, justo donde hoy los paseantes pueden disfrutar del Monumento al Moralista, “La paloma” y “Tú”, eran las habaneras de obligada interpretación para las corales participantes en el concurso y “Torrevieja” sonaba en las voces torrevejenses levantando los aplausos del público. Tres habaneras de tres autores, que le han dado carta de naturaleza a un género. A lo que se ha dado en llamar la canción de ida y vuelta, ya que los marineros partían desde las costas españolas en las travesías marítimo-comerciales entonando ese tanguillo español, que al llegar a las Antillas, se vuelve más lánguido en el tiempo, transformándose en la conocida habanera. El final del siglo XIX y el principio del XX, será el período más álgido en el cual los marineros, en nuestro caso torrevejenses, realicen ese viaje atlántico que les conducirá al que tal y como refiere el historiador Manuel Moreno Fraginals, es la “pieza fundamental del complejo militar-marinero entre España y América”, el puerto de La Habana, una vez que se suprime el monopolio portuario de Cádiz y Sevilla en época de Carlos III. La habanera, empieza a gozar de una tremenda popularidad a partir de entonces, tanto en la América Latina como en España. De hecho, nos podemos encontrar habaneras que son muy populares o tienen su origen en Chile, Argentina, México, y etc.. y habaneras propias de lugares de tierra adentro. La habanera habla de muchísimos temas, pero de una manera fundamental del amor, el mar, los paisajes, las aventuras en las travesías, historias de soldados (otro de los componentes fundamentales en el proceso de formación, pues importantes cantidades de soldados se dirigen a la guerra en ese momento), etc.
Los autores que con anterioridad tratábamos, nos muestran la importancia de la habanera, que de ser una música que se transmite de manera oral, pasa en su caso a ser escrita, llegando a tener especial relevancia hasta incluso en la ópera y la zarzuela.
Como sabemos el ritmo de la habanera arraigó desde entonces y para siempre en Torrevieja, lugar de reciente historia, transmitiéndose de manera oral de generación en generación, paralelamente a la historia de la ciudad y fruto de esa tradición nace el Certamen de Habaneras, hoy en día de carácter internacional, convirtiéndose en cuna de habaneras. La Habanera en la ciudad está presente en todos los momentos de la vida del torrevejense. Es cierto que en muchas otras ciudades de la geografía española hay tradición también de cantar habaneras, pero con la fuerza que en la ciudad salinera, sin lugar a equívocos, hay que decir que no. En Torrevieja, la habanera es un auténtico símbolo y emblema, que compone la base más honda de su folklore.
En Torrevieja, gracias a la labor del Certamen, la habanera ha adoptado un formato coral, sin perder la esencia primitiva, se ha hecho de la habanera una verdadera obra de concierto. Tras más de medio siglo de andadura, se ha conseguido acrecentar aún más la grandeza del género. Corales de cinco continentes se han dado cita en Torrevieja al son del compás del dos por cuatro, gracias a la labor de muchísimas personas, pero muy especialmente a los esfuerzos actuales del Patronato Municipal del Certamen Internacional de Habaneras y Polifonía de Torrevieja, que se encarga durante todo el año de seleccionar a las mejores agrupaciones posibles para que tomen parte en este prestigioso Certamen, a la vez que organiza otros importantes eventos en torno a la habanera que tienen lugar en las distintas programaciones culturales, como el pasado Certamen Internacional Juvenil de Habaneras o la Noche de Habaneras en la Playa del Cura, además del Programa de Difusión de la Habanera con presentaciones de los coros de la ciudad en los más importantes Festivales Corales del Mundo.

Muy pronto, el hipotético telón del histórico recinto de las Eras de la Sal de Torrevieja, se va a descubrir un año más, para ofrecer al público lo que constituye una auténtica fiesta para la música coral y la cultura en general. Corales de las más recónditas latitudes se darán cita un año más en este enclave salinero para optar al más preciado y antiguo de los galardones que en el género de la habanera se otorgan en todo el mundo, ese premio de Habaneras, denominado “Juan Aparicio”, instituido en memoria del ideólogo de aquel I Certamen Nacional de Habaneras. Del 22 al 30 del mes de julio, por quincuagésima segunda vez consecutiva, Torrevieja se convertirá en capital del género dulzón, cadencioso, nostálgico y evocador de la habanera, porque como dijera el maestro Francisco Grau Vegara, Coronel Músico, Director de la Unidad de Música de la Guardia Real y Presidente del Jurado de nuestros certámenes, Torrevieja es el lugar donde vive la habanera, o como dijera Mª Paz Andreu, Torrevieja es el pueblo de la habanera.






Publicado por aumartl @ 17:34
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